martes, 10 de marzo de 2009

Octava reflexión.

Por la gracia de Dios, en su inmensa misericordia
e infinito amor, a todo ser humano,
desde que nace hasta que muere, en el día a día,
nos ofrece sinnúmero de oportunidades y posibilidades de salvarnos junto a Él,
pero cada uno decide, respetándonos el libre albedrío que desde siempre nos ha concedido.

1 comentario:

Paula García dijo...

Muy buenas las reflexiones!

Dios ls bendiga mucho y los siga iluminando para transmitir siempre ese amor por Cristo Jesús.

Saludos.